
Es la forma tradicional de aprender la práctica. En estas clases el alumno aprenderá en forma individual paso a paso y a su ritmo con la ayuda del profesor. Aunque el alumno está en la clase con más personas, no son guiados en grupo. De esta forma la clase se desarrolla en un espacio en donde cada uno sigue el ritmo de su respiración y respetando sus capacidades. El profesor estará todo el tiempo en la clase enseñando la secuencia de posturas, asistiendo al alumno físicamente y para aclarar y ayudar con toda duda o necesidad que surja. Este tipo de autopráctica asistida por el profesor es la característica principal que diferencia el Ashtanga de otros estilos de yoga. Es el tipo de clase que se recomienda para empezar a practicar.
Esta clase se desarrolla en grupo y en ella todos realizan los mismos movimientos y posturas a la vez guiados por el profesor que va marcando los pasos a realizar y la respiración correcta.
Es una clase intensa, para la cual es necesario conocer bien la secuencia de posturas y sus vinyasa (coordinación de cada movimiento con la respiración).
Este tipo de clase presenta una buena oportunidad para familiarizarse con los nombres de las posturas y aprender el ritmo a llevar a través de la práctica.
Para asistir a esta clase es necesario llevar un tiempo practicando y conocer toda la secuencia.
La razón: La Luna Gobierna las Mareas. Nuestro cuerpo está formado por un 70% de agua por lo que, como las mareas, nos afectan las fases de la luna, las cuales, están determinadas por la posición relativa de la luna respecto al sol.
Las Altas Mareas están en tiempo de Luna Llena, se genera excesivo movimiento energético en nuestros cuerpos, existe una mayor lubricación de los músculos y ligamentos, por lo tanto mayor flexibilidad y más posibilidades de lesiones, en esta etapa nuestra mente está muy activa y dispersa y nos enfocamos mucho más en nuestro cuerpo.
Las Bajas Mareas están con la Luna Nueva u oscura, en estos días la energía se tranquiliza, el cuerpo probablemente se siente agotado, se secan las articulaciones y ligamentos, y la flexibilidad del cuerpo se reduce. Es un periodo en donde la calma mental se manifiesta, siendo un buen momento para concretar y solucionar pensamientos, dudas y deseos que estén dentro de nosotros.
Lo ideal es practicar cuando la energía o Prana está en equilibro, es decir en medio de los ciclos lunares.
Practicar Ashtanga nos hace estar en sintonía con los ciclos naturales.
Observar las fases de la luna es un camino para reconocer y honrar los ritmos de la naturaleza y así poder vivir en armonía con ellos.
Ashtanga es un estilo de vida. Practica todos los días, (excepto Sabados y los días de luna llena y nueva). Sin descanso, sin excusas , sin apegos. Simplemente practica. Observa la vida. Vive cada día contemplando todas la cosas como si fueran nuevas, como si las descubrieras por primera vez.